Hoy en Zazpi, como seguro que en muchos otros sitios, estamos tristes. Jon Mancisidor se ha ido y sentimos ya el hueco que queda y su ausencia.
Estamos, también, profundamente agradecidas. Cuando iniciamos nuestro proceso, siguiendo los hilos de confianza que creemos tan importantes, Jon fue de las primeras personas con las que contactamos. Había quien lo conocía y tiró del hilo… y ha habido quien hubiera deseado conocerlo antes.
Le contamos esta ‘idea loca’ de puesta en marcha de una Fundación Comunitaria en el Distrito VII de Bilbao (en ese proceso seguimos) y no solo mostró su interés, sino que enseguida nos amadrinó y en cuanto se pudo, en noviembre del año pasado, se apuntó al grupo motor.
Conocía nuestro proceso, éramos conscientes del suyo. Aún con ello, ha sido partícipe de primera mano de algunos de los momentos claves a lo largo de estos últimos meses: la primera presentación en octubre, las ideas sobre la composición del Patronato, la propuesta de modelo para la consecución de fondos… Han sido las suyas una escucha cuidadosa y una propuesta meditada y, siempre, siempre, el poso importante del aprecio a las personas, al proyecto y a tejer hilos.

El 30 de octubre fue un día especial. Nos juntamos en Guruzu y compartimos mesa, conversación, proyecto y espacio. Guruzu, el restaurante en la nueva casa de la EDE, era uno de sus últimos ‘ojitos derechos’. Nos pareció un precioso punto de encuentro.
Con esa mesa compartida y unida por la confianza, por el afecto y por el proyecto nos queremos quedar hoy.
Agur, Jon.