Se trata de la primera fundación de este tipo en Euskadi y su objetivo es fomentar la participación ciudadana en el diseño de un futuro más inclusivo y equitativo
En el acto de presentación participará el director de Fundació Horta Sud, volcada desde hace un año en ayudar a las personas afectadas por la dana
La primera fundación comunitaria de Euskadi se presenta en público el 30 de octubre a las 19:00 de la tarde en un acto en el Salón El Carmen de la capital bilbaína. Aún en proceso de constitución pero ya con las cosas muy claras, Zazpi Fundación Comunitaria nace para fortalecer la cohesión social, apoyar iniciativas locales y promover el desarrollo sostenible del Distrito VII de Bilbao (los barrios de Rekaldeberri, Larraskitu, Irala, Ametzola, Uretamendi, Betolaza, Artazu e Iturrigorri-Peñascal: 50.000 personas). Su tarea es fomentar la participación y la implicación de la ciudadanía y canalizar recursos para hacer frente a los retos del distrito de manera que sea posible construir un futuro más inclusivo y equitativo.
Las fundaciones territoriales han demostrado ser una respuesta eficaz para abordar los retos locales desde una perspectiva colaborativa. Nacidas del deseo de actuar a nivel comunitario y de la necesidad de encontrar soluciones adaptadas a un espacio físico muy concreto, estas fundaciones movilizan recursos, articulan redes y generan un impacto tangible en la vida de las personas. Son iniciativas impulsadas desde abajo y sobre el terreno por la propia ciudadanía, que cuenta con el respaldo de empresas, administraciones públicas y organizaciones sociales que, desde su diversidad, comparten un mismo objetivo: diseñar acciones de futuro a escala local. La proximidad es precisamente lo que hace que las fundaciones comunitarias sean agentes de cambio transformador. Su capacidad de conectar distintos agentes en torno a objetivos comunes y de experimentar, innovar y adaptar soluciones a las necesidades cambiantes del entorno les permite generar respuestas ágiles y sostenibles.
Zazpi Fundación Comunitaria del Distrito VII de Bilbao no está sola en su andadura. A Miguel Gómez, uno de sus impulsores, lo acompañarán durante el acto de presentación en Bilbao Rosa Gallego, directora de Fundaciones Comunitarias de la Asociación Española de Fundaciones (Madrid), y Julio Huerta, el director de la Fundació Horta Sud (Valencia). Huerta llegará a Bilbao un día después de que se cumpla el primer aniversario de la terrible dana que asoló una parte de la Comunitat Valenciana. Fundació Horta Sud, con más de 50 años de trayectoria trabajando en el fortalecimiento del movimiento asociativo “esencial para configurar lo que queremos llegar a ser: una sociedad más justa y comprometida con los derechos humanos y los valores democráticos”, se ha volcado durante estos doce meses en ayudar a las personas afectadas. Entre noviembre de 2024 y abril de 2025, canalizó 1.400.000 euros en ayudas a 333 asociaciones beneficiarias de la comarca de la zona sur del área metropolitana de Valencia.
Algunos retos del Distrito VII
El Distrito VII se ha caracterizado históricamente por su capacidad de autoorganización y su fuerte tejido social, logrando mejoras significativas en educación, transporte y urbanismo. Sin embargo, el territorio enfrenta desafíos importantes:
•Es la zona de Bilbao con mayor porcentaje de población nacida en el extranjero (19,6%), reflejo de su carácter acogedor y diverso.
• Presenta una de las rentas familiares más bajas de la ciudad (32.955 euros frente a los 47.021 de media en Bilbao).
• Su tasa de desocupación alcanza el 13,8%, con solo un 40,8% de la población con estudios superiores.
Y algunas acciones que Zazpi ya impulsa
Fortalece proyectos comunitarios existentes, como Merka Truke, que fomenta el consumo responsable mediante el intercambio.
Impulsa nuevas iniciativas locales, como Irala Irekitzen, un programa que revitaliza los espacios urbanos a través del arte.
Apoya el programa “Primeros pasos en comunidad”, que ofrece apoyo socioeducativo a familias del distrito en situación de vulnerabilidad y con menores a cargo de entre 0 y 3 años.
Facilita la creación de plataformas de recursos compartidos para apoyar el tejido asociativo y la innovación social.
Genera conocimiento sobre el territorio, promoviendo estudios como el análisis educativo en colaboración con el ámbito universitario.